Escrito por: Artemis Cannova (Bolivia) MENCIÓN HONROSA concurso fanfics Latinalia 2021
Refulgiendo estaba la luna, iluminando la belleza de un joven país que se encontraba cansado después de llevar a cabo la más magnífica de las recepciones. Baile tras baile y conversaciones interesantes con países sumamente sorprendidos por presenciar a un efebo de cabellera oscura como la noche y ojos tan bellos como el soñar en un bosque.
Bolivia, el país petulante y coqueto por naturaleza se desnudaba a orillas del lago Titicaca. Su vestimenta caía y dejaba ver la límpida piel morena debajo de esa túnica con toques nativos en cada bordado. Se fue desatando esas trenzas largas e inmediatamente entró en el agua.
Sin ninguna vergüenza presenciaba esos actos un hombre de facciones duras y ojos fríos. Chile, era ese puñal en el pecho para el joven que se bañaba sin ninguna advertencia de que ahí yacía su mortal enemigo.
–¡Qué pena! –suelta un grito cargado de enojo el hombre que ve cómo el joven inyecta sus ojos rabiosos en él. –Bajando de esas escaleras como si fueras el gran señor, tu hermana, Perú, te llamaba miski simi1y chaskañawi2… dime, bolivianito, ¿Qué te diferencia de una dama de compañía?
Bolivia, tan seguro como siempre y siendo consciente de su estado no se deja intimidar, al contrario. Él dice:
–En mi tierra soy una divinidad, visto así para demostrar mi autoridad. Las trenzas que uso no son otra cosa que respeto a mi gente. –Toca su cabello a propósito. –Las ocasiones que tomé coronas encontradas en excavaciones y las que me regalan son para lucir lo que soy, alguien poderoso y cuando ofrezco algo es con sumo cuidado. –menciona, mostrando una sonrisa descarada.
En sus recuerdos siempre veía a Bolivia como alguien tímido e insignificante. Tras la guerra las relaciones se tensaron, pero nunca ocultó su interés por lo que él tenía. Hasta que una noche se perdieron cuando lo vio vulnerable en el mar que él le ganó. Vio sus ojos llorosos y como cantaba una canción triste como el tiempo. Ahora se quedaba con la boca cerrada y crecía en él una pasión irrefrenable.
En realidad, la idea de verlo debajo de él, sumido en locura y rogándole para que continuara hizo reaccionar cierto amiguillo entre sus piernas. Bolivia escondió sus carcajadas y expresó lo siguiente:
–No soy una puta barata, chileno. –aplastó las bolas del contrincante.
1 En quechua significa la de boca dulce.
2 En aymara significa la de ojos de estrellas. También es el nombre de una obra boliviana que lleva el mismo nombre.
–¿Cuánto planeas cobrarme? –preguntó al borde del éxtasis.
–Ni todo el oro del mundo te alcanzaría. –agarra la corbata del chileno. –Yo te detesto y odiaría que me toques. –escupe en el suelo y lo mira con rencor. –Solamente lo permitiría si estuvieras atado y vendados los ojos. –muestra una sonrisa petulante y poniendo desprecio en su tono, lo reta: –¿Aceptarías?
Chile se queda callado y vuelve a la realidad. Él jamás daría su consentimiento a ese tipo de actos que lo denigran. Bolivia se sabe ganador de la provocación y sale del escenario tan deplorable al que nuevamente lo expuso ese detestable hombre.
(…)
Después de la celebración del Willka Kuti 3las dos estrellas que iluminaban el lugar, los dos hermanos. Bolivia estaba tranquilo compartiendo con sus invitados mientras escuchaba y veía las demostraciones artísticas de su gente. El ambiente era amenizado por una de sus cuecas favoritas y disfrutaba de una paz inconmensurable.
De la nada aparece Chile con ese porte elegante tan característico. Sube al escenario sin mayor pena, indica a los intérpretes el nombre de la canción y mirando furtivamente a Bolivia comienza a cantar.
“Desde que me vi en tus ojos voy de desvelo en desvelo” 4pronuncia y atrae la atención del boliviano. La voz varonil cargada de emoción relucía su talento innato.
Mientras más avanzaba la música del chileno, Bolivia se quedaba sin fuerza.
Cada letra era tan apasionada en sus labios, cuando veía esos ojos implorando una gota de su amor… le hicieron perder el norte. Los rencores quedaron en el pasado, ahora ansiaba estar en su boca, suspiraba por él y le dedicaba las pulsaciones de su cuerpo al cantante. El joven coqueto se hizo endulzar el oído.
“Por besar tus labios rojos, por ser parte de tu aliento. Dejaría todo, todo porque vengas a mi encuentro” propuso con profundo interés romántico y para Bolivia eso era un rotundo sí.
(…)
Ya en la culminación de la cena. Bolivia desapareció y se encerró en su cuarto para reponerse de todo lo que le provocó su enemigo. Se vio en el espejo y no parecía él. Puso sus dedos en su cuello e imaginó a Chile, eso lo hizo retorcer de placer, quería avanzar un poco más, bajar hasta su pecho y tocarse teniendo a ese seductor en la mente.
3 Año nuevo también es conocido como Machaq Mara.
4 Parte de una canción llamada “La Cantarina” interpretada por Milton Cortez y Willy Claure. Escúchenla, es una preciosa canción de amor https://youtu.be/Ech-u_d_8FI
Sonó la puerta.
Bolivia ya retorciéndose de deseo y con poca fuerza, abrió y era él.
–Con las vendas no podía venir a ti tranquilamente. –expuso apenado.
El joven boliviano lo atrajo a sí con impaciencia. Le dio un beso desesperado y lo llevó de la mano a su cama. Bolivia acomodó a Chile, desató la cuerda y le permitió el acceso a su intimidad.
Él entendió que Bolivia era altanero, sin mencionar que esperaba sumisión y profunda devoción entonces le daría todo de mil amores.
Para el chileno era como acostarse con un gato salvaje, lo arañaba, era un amante insaciable, exigente y por demás hermoso. En los brazos de Bolivia conoció el placer y ambos se fundían en el fuego de las promesas. No sabían dónde iniciaba uno y terminaba el otro. Reían y se entregaban con alegría en los ojos.
Posiblemente este no sólo era el inicio de un nuevo año, sino también de un romance.