Escrito por: Sophi del Aguila (Guatemala)
Durante la conquista de Guatemala muchos pueblos indígenas corrían de los españoles agobiados por encontrar un lugar del cual esconderse, ya que esos monstros maquiavélicos no hacían más que perjudicar la vida de estas pobres almas, llevándose a los más débiles para esclavizarlos brutalmente, quien sabe en donde tenían escondido el remordimiento y la culpa estos miserables diablos.
Dentro del alboroto, era inevitable no admirar la belleza del Príncipe Quiché, quién estaba encargado de llevar a su gente al refugio para que estuviesen a salvo.
-Quédense acá, nada les pasará porque esta cueva está oculta ante los ojos de esos demonios, iré al reino Mam para ofrecer mi ayuda. -Dijo el príncipe.
Nadie sospechaba que en realidad el príncipe se preocupaba más por una sola persona, el amor de su vida.
El príncipe Quiché era bellísimo, sus ojos negros como el universo, tenía piel color cacao, espalda ancha con músculos lisos y bien definidos, un tocado hecho con plumas de quetzal que cubría bella y únicamente su parte inferior, con el pecho lleno de cicatrices que lo hacían ver como uno de los Dioses del agua, de la tierra o del maíz. Este príncipe se llamaba Tecún Úman.
Tecún Úman corrió a través de la selva en búsqueda de su amado. El príncipe de los Mam, Kaibil Balam. Ambos príncipes, ambos destinados a estar juntos, ambos con un amor infinito que los unía en cuerpo y alma.
Kaibil Balam, se había ocupado de la mayor parte del ataque, ya que su padre fue cruelmente asesinado por los españoles. Pocos lograron escapar de las manos de estos crueles diablos, Tecún Úman llegó a tiempo para ayudar a Kaibil a llevar a los únicos 20 miembros del clan Mam a la cueva en donde yacían los ciudadanos del pueblo Quiché.
-Listo, aquí tu gente y la mía podrán estar seguras juntas, yo seré quien los proteja y cuando logremos escapar, te prometo que juntos reestableceremos nuestros clanes y declararemos nuestro amor bajo el ritual de la unión de almas en Tikal. – Dijo Tecún con una voz imponente y carismática.
-Luchemos juntos, si es de morir he de morir a tu lado, si es de vivir he de vivir a tu lado, quiero que juntos tu yo formemos un clan, con nuestras reglas, con nuestro mandato, ya no quiero esconder nuestro amor. –Dijo con seguridad Kaibil.
Kaibil Balam no era débil, este era grande, fuerte y musculoso, sus cicatrices todas cubiertas con tatuajes y collares llenos de colmillos de todas las bestias que había derrotado, dentro de ellas un collar de jade verde tallado por el mismo Tecún Úman.
Ambos salieron de la cueva para luchar contra los españoles, pero antes de llegar al campo de batalla, se detuvieron dentro del templo cerca de la ciudad de Xinabahul. Para devorarse el uno al otro. Se besaron apasionadamente, Tecún presionaba fuertemente las muñecas de Kaibil contra la pared. Cuando separaron sus labios la saliva delataba con un hilo plateado las inmensas ganas de tomarse el uno al otro.
Ambos vestían tocados por lo que era más fácil la penetración, Tecún no lo soportaba más, quería embestir a Kaibil, llenarlo tanto para que no se le olvidara lo placentero que lo pasaban con sus genitales unidos. Así que Tecún sacó su monstruoso miembro, y lo hundió fuertemente en el pequeño agujero en medio de las nalgas de su amado y llenarlo.
Kaibil hizo lo mismo, quería lamer lentamente su cuerpo mientras empujaba con fuerza dentro de él y con su viril miembro embistió fuertemente a Tecún, mordiendo su cuello y dejándole marcas de propiedad, había eco dentro del templo por lo que se escuchaban perfectamente los jadeos de ambos hombres, gruñendo y gimiendo, los sonidos de humedad también eran parte de la sinfonía de lujuria; pasaba el tiempo y los hombres se cogían fuertemente dentro del templo, así como ambos se entregaban sus fluidos y tenían marcas de amor en todo el cuerpo se corrieron juntos, ambos llenos del jarabe de placer.
Pero todo esto se detuvo cuando Pedro de Alvarado irrumpió dentro del templo.
-Asqueroso. Dijo fingiendo arcadas.
Tecún se levantó con la lanza en su mano para pelear con él, Salieron del templo peleando, Kaibil fue retenido por los civiles de Pedro.
Tecún Úman luchó con fuerza preocupado por su amado. Dentro de su tocado tenia escondido un mazo con clavos el cual utilizó para defenderse, clavó una lanza en el pecho del caballo de Pedro para derribarlo, se inclinó para golpearlo con su mazo, Pedro se defendía con una espada ancha y hermosa, pero la belleza duró poco pues Tecún la rompió con su mazo, el miedo se reflejó en los ojos de Pedro, pero quien sabía que dentro de la pelea este hombre ingrato sacó un artefacto de color negro y terrorífico, apuntó a Tecún Úman…
-Bang, bang, bang
Hubo un eco indescriptible, las aves salieron volando de los árboles.
Kaibil al escuchar ese sonido extraño se enfureció, su pecho ardía en ira y dolor, sabía que algo había sucedido, logró derribar a los dos civiles que lo retenían y con una piedra golpeó la cabeza de ambos hombres dejándolas desechas. Salió corriendo y vio como un Quetzal salió volando del pecho de Tecún Úman, lleno de sangre.
Tecún yacía inerte en el suelo, la mente de Kaibil dudó. ¿Cómo podía estar muerto cuando hace unos instantes estaban teniendo sexo? Pensó que era una broma y se acercó, el hombre ya no respiraba tenía tres agujeros enormes en su corazón. Gritó con furia y lloró amargamente mientras presionaba el cuerpo del hombre aún tibio al pecho, cerca de su corazón donde estaba el collar de jade verde.
Por detrás Pedro salió para atrapar a Kaibil y llevárselo como rehén, pero este hombre enloquecido por el dolor, tomó el mazo y golpeó fuertemente el rostro del otro hombre para matarlo brutalmente, por haber acabado con la vida de su amado.
Fin.
Escrito por: Sophi del Aguila
Anexos
- Tecún Úman héroe Nacional de Guatemala.
- Kaibil Balam hijo del líder del clan de los Mam.
- Ave nacional de Guatemala <3
- Pedro de Alvarado, el que literal mató a Tecún Úman xd