
Entre tantas series del género shoujo que han sido animadas en los últimos años, hay pocas obras que se han quedado en la mente y el corazón de sus lectores y espectadores una vez terminada la temporada. Una de las que sí lo ha lograd es «Fruits Basket», obra insigne de Natsuki Takaya, que fuera publicada en la famosa «Hana to Yume» entre 1999 y 2006 y que en 2001 tuvo su primera adaptación animada, con la que se dio a conocer al mundo y se convirtió en un fenómeno de su género a nivel internacional.
Casi 20 años pasaron desde entonces, y esos mismos casi 20 años sus fans -entre ellos incluida quien escribe- estuvimos esperando una continuación, una segunda temporada, una OVA, lo que fuera, para poder seguir disfrutando de una versión animada de un título que nos conmovió y marcó el corazón.
Es por eso que con el anuncio de un remake desde cero para 2019, que por fin adaptaría el manga en su totalidad, a diferencia de la versión 2001 que sólo llegó al tomo 6 (de 23), los fans alrededor del mundo no podíamos estar más emocionados… pero también temerosos. Desde hace tiempo que está de moda revivir franquicias y capitalizar de ellas, pero así como han habido tremendos aciertos, también han habido grandes decepciones (a ti te hablo «Sailor Moon Crystal»). ¿Cuál de las dos terminaría siendo «Fruits Basket 2019»? La respuesta llegó precisamente hoy.
Natsuki Takaya está como supervisora general de la serie. Y se nota. En cuanto a diálogos y secuencias, este primer episodio tuvo cambios mínimos. Se mantuvieron los chistes, las interacciones y hasta los momentos caricaturescos que tanto caracterizaban a la versión antigua del anime y el manga. Si tuviéramos que buscar diferencias, quizás la principal en cuanto a escenas sería la aparición de la presidenta del «Fan Club del Príncipe Yuki», Motoko Minagawa, que en el manga y anime original no se mostraba hasta muchos episodios después. Además, en esta nueva versión el color de su cabello fue cambiado drásticamente de castaño a azulado. No obstante, su aparición se sintió muy natural y se agradece que la nueva voz de la vice-presidenta del fan club, Minami Kinoshita, se oiga técnicamente idéntica a la antigua.
Sin embargo, uno de los grandes desafíos que tenía este remake era no sólo dejar contentos a los fans antiguos, sino atraer a las actuales generaciones y, para eso, inevitablemente debía actualizarse. La misma autora lo había dicho cuando explicaba sus razones para querer que tanto la animación, estudio y elenco fueran totalmente nuevos: «Mis dibujos se ven viejos». Y, a pesar del factor nostalgia, hay que reconocer que es verdad. Para quienes gozamos con el anime de 2001, repetirlo y recomendarlo puede ser natural, pero en sí, a ojos de los «nuevos otakus», sí, se ve ya como un anime añejo y quizás lento o poco atractivo visualmente. Y aquí es donde salta la segunda gran fortaleza de este primer episodio: el ritmo.
Al agregar nuevos diálogos de transición entre secuencias, logra aumentar la fluidez del capítulo. Además, el nuevo diseño y paleta de colores le vuelven a entregar esa vitalidad e inocencia a la historia, como se entiende bajo los cánones actuales. Pero incluso más que eso, logra enfatizar la atmósfera de la obra en general, que era quizás lo que más nos preocupaba a todos. Si la versión 2001 empezaba con un tono mucho más cómico en los primeros episodios, en 2019 es la emotividad de la historia personal de Tohru la que se toma el escenario; con secuencias más extendidas de los momentos junto a su difunta madre, con el tomarse la pausa dentro del episodio para escuchar lo importante que era para ella y sentir el peso de sus palabras cuando afiebrada dice «en realidad mi madre era más importante que cualquier examen y no me pude despedir de ella». Una escena que, si en la versión antigua podía habernos entristecido, ahora hace que se nos apriete el corazón (y para los acérrimos, incluso llegar a las lágrimas).
Asimismo, la forma de mostrar la historia del «Juunishi» o «Los 12 signos del zodiaco», que es el motor principal de la trama, también fue inteligentemente ejecutada. Desde luego, partir de un material cuyo desenlace se conoce, es distinto a lo que podía hacer Studio DEEN en 2001 con un manga aún en serialización. Pero hay que decir que TMS Entertainment supo equilibrar nostalgia con novedad, mostrándonos la fábula del Banquete en el mismo estilo de libro de cuento que la versión antigua, pero agregando una secuencia inicial donde desde el primer momento podemos ver la figura de Dios y el gato, junto a un mensaje que, para los lectores del manga, tiene un tremendo sentido, y que a los que no lo son, deja con el suficiente misterio para querer descubrir más.
Y hablando de detalles claves, memorable fue el haber agregado al sueño de Tohru, la imagen del niño que le regala su gorro. No haremos spoilers, pero es algo que se omitió en la versión 2001 y que es un gusto ahora sí poder disfrutar.
Pasando al aspecto más técnico, sin duda los encantos de Yuki fueron exacerbados para realzar su imagen de príncipe y chico aparentemente perfecto. En realidad, si los personajes ya eran «bishounens» antaño, ahora lo son aún más. Eso siempre se agradece. Las nuevas voces también supieron dar la talla. A título personal, se extraña la voz «troll» de Shigure, pero viendo que el tono de esta versión irá por algo levemente más serio, el cambio es comprensible. La nueva voz de Tohru, Manaka Iwami, tiene su debut protagónico con este remake, y hasta ahora ha aprobado con honores. No era fácil reemplazar a Yui Horie, pero ha logrado conservar la inocencia y dulzura no forzadas de Tohru y sumarle esa gotita de soledad a las escenas más tristes, dándole la profundidad que su personaje amerita. En cuanto a Kyou, si bien su aparición fue breve en este primer episodio, la interpretación estuvo bien. El talento de Yuuma Uchida es innegable y, aunque quizás muchas (me incluyo) esperábamos oírlo casi como un nuevo Ash Lynx, el que eso no ocurriera es prueba de ello.
Quizás la única queja con esta versión está en el apartado musical. No porque sea malo, sino porque a diferencia de la versión 2001, no hay grandes cambios en la música de fondo durante todo el capítulo. La OST anterior se volvió un personaje en si misma y, al menos en esta primera entrega, faltó esa pieza musical que resaltara. Particularmente donde Tohru y Yuki vienen conversando sobre los orígenes de la historia del «Juunishi» y él expresa su desgrado por «el gato»; una de las escenas más «misteriosas» del primer episodio de la versión anterior, acentuada por su banda sonora («Secret» = «Fruits Basket»). Aunque hay que reconocer que sí pusieron un tema distinto para esta escena, pero mucho más suave y sutil. De la misma forma, en la escena de cierre, donde Kyou, Yuki y Shigure se convierten en animales, la música tampoco muestra un gran cambio, todo lo opuesto a la versión anterior, donde la música realzaba lo incoherente y gracioso de la situación y en esta versión, la deja mucho más desinflada, cuando debería ser el «cliffhanger» que te motive a querer ver el capítulo siguiente.
El tema de cierre «Lucky Ending», interpretado por Vickeblanka, tiene un contenido mucho más romántico que el antiguo «Chiisana Inori» (en la voz de la fallecida Ritsuko Okazaki), e inmediatamente hace pensar en una canción dedicada por Yuki a Tohru –sumadas a las pistas de la secuencia de animación. Aún así, la secuencia es mucho mejor que la versión 2001. Ahora podemos ver a cada uno de los miembros del zodiaco e incluso nos muestran varias de las parejas que veremos más adelante. Que todos los chicos se vean guapos y sensuales, desde luego también es un plus. Quedamos sí con ganas de oír el nuevo opening, que tiene la gran tarea de equiparar a «for fruits basket», el himno de esta serie, que conocemos y amamos desde 2001. Nos tocará esperar una semana más para saber si esta nueva canción estará a la altura.
¿Cumplió «Fruits Basket» con las expectativas?
Al menos este primer episodio, sí. Era inevitable ir comparando mentalmente cada cuadro y cada escena con la versión que hemos amado durante años, pero por lo mismo también era un deleite ir viendo lo mucho que sí mantuvieron -todas las mejores escenas de la antigua están aquí- y que los cambios tenían sentido. Pero por sobre todo se agradece saber que nuestros miedos fueron infundados. No aceleraron el ritmo del primer episodio para tratar de abarcar más, como le pasó a «FMA Brotherhood» cuando resumió los primeros 20 capítulos para poder llegar luego a la parte que anteriormente no habían adaptado. Se tomaron el tiempo para presentarnos (a algunos por segunda vez) este bello mundo que es el de «Fruits Basket», conservando los mejores elementos que la han hecho lo que es, y mejorando incluso aquellos que empezaban a revelar su «edad». Se le hizo justicia a la premisa, pureza y emotividad y, como fan, no se puede pedir más.
¿Qué les pareció a ustedes este primer capítulo? ¿Cuál fue su escena favorita? ¡Cuéntennos en los comentarios!
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